La Editorial del Domingo – Del Ejercicio de la Oposición

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Interior de casa representativa de la Colonización Antioqueña en Salamina - Caldas - Cuna del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano - Foto por Fernando Uribe Cataño - Foto Imagen - Salamina

Para esconder la cara y las intenciones, ponen a personajes anónimos a firmar acciones judiciales; en este caso, peor aún, sujetos de dudosa estabilidad neurológica.

Por: Vladimir Ilich Ulianov.

En días anteriores la Sala Tercera del Consejo de Estado aceptó una acción de tutela en contra del Tribunal Administrativo de Caldas, tras un fallo de septiembre de 2020 que dejó en firme la elección de Juan Pablo Ospina Rosas como alcalde de Salamina.

La accionante alega que dentro del proceso de nulidad electoral instaurado por Iván Darío Posada Ballesteros, el Tribunal Administrativo de Caldas vulneró el derecho al debido proceso, a la administración de justicia y a los principios de confianza legítima y buena fe.

La administración de justicia en Colombia es un galimatías, lo que ayer fue cosa juzgada, hoy es nuevamente materia de análisis y nuevos conceptos jurídicos; leyes, artículos, parágrafos, incisos que respaldan algún recurso legal y que hacen que rara vez haya una decisión final sobre proceso alguno, una inseguridad jurídica que a la sociedad le resulta extraña, incómoda, titubeante, insegura, con una rara incapacidad de definir conductas como legales o delictivas y esto no pocas veces genera una percepción negativa de la majestad de la justicia y ante la opinión pública acrecienta la idea de inmoralidad y corrupción.

Hoy, el antagonismo político en Salamina lo ejerce el concejal Iván Darío Posada Ballesteros, quien decidió aceptar esta curul haciendo uso del derecho que le da el nuevo estatuto de oposición tras haber sido la segunda mayor votación en los comicios de octubre pasado y a la postre candidato vencido en aquella contienda electoral. Acompañado además por la bancada en el Concejo del Partido de la U. en una pobre labor que ni la presencia, la elocuencia y la oratoria del profesor Jorge Iván Correa logra rescatar de esa aridez espantosa de ideas, conceptos y conocimiento de la labor política (no politiquera) de la que hacen gala el resto de opositores. ¿Cuál es la alternativa al ejercicio administrativo del actual alcalde que propone el concejal Posada Ballesteros y la bancada del Partido de la U.? ¿Qué le propone Posada Ballesteros y esa bancada a sus seguidores y a la ciudadanía en su ejercicio político? ¿Hay algo más que Posada Ballesteros y su gente pueda mostrarle a los salamineños que intrigas, envidias, sectarismos y odios? ¿Es la insistencia en la nulidad de la elección de Ospina Rosas el único recurso político y de oposición que tiene Posada Ballesteros para mostrar?

Parece que ni él ni quienes lo siguen dimensionan la situación: pretender que lo que no se logró en las urnas se alcance en los estrados judiciales es una infame y peligrosa manera de judicializar la política por cuanto hace que cualquier acción dentro de sus ejercicio llámese candidatura, campaña, cargo, palabra, frase o ejecutoria sea susceptible de demanda; lo que pone al ejercicio político en una delgada línea de tecnicismos jurídicos ambivalentes que lo que hacen es congestionar la administración de justicia y alejar a los ciudadanos del servicio público.

En medio de la ignorancia política de esta sociedad, no pocos pensarán en Salamina que al anular la elección de Ospina Rosas automáticamente Posada Ballesteros se posesionará como alcalde; otros creerán en su autonomía, preparación y conocimiento; yo en cambio creo que Posada Ballesteros es simplemente el esposo de Constanza Duque, quien es realmente la que busca recuperar espacios de poder, burocracia, política menudita con “p” minúscula; creo que no es ella la que hace campaña en nombre propio porque tiene situaciones judiciales (estas sí reales) que resolver y por eso pone a su alter ego; creo que en la pequeñez de muchas mentes se piensa que al tumbar a Ospina Rosas, cae el monstruo que hoy domina en Caldas y que por 33 años casi ininterrumpidos ha controlado a Salamina; creo que detrás de Duques, Posadas, Rosas, lo que hay detrás es la evolución de la repartija del poder en Caldas, la evolución (¿involución?) del Barco-yepismo en manos de Lizcanos y Castaños; creo que estaríamos en peores manos si el alcalde fuera Iván Darío, en fin, creo… que no hay en quién creer.

Así es que ha hecho carrera en el último tiempo la judicialización de la política: para esconder la cara y las intenciones, ponen a personajes anónimos a firmar acciones judiciales; en este caso, peor aún, sujetos de dudosa estabilidad neurológica.

Deben saber todos los salamineños que a estas alturas, de prosperar absurdamente la intención de Posada Ballesteros de anular la elección de Ospina Rosas y sacarlo así de la alcaldía, entraríamos en una peligrosa interinidad mientras se llama a nuevas elecciones, se frenarían procesos administrativos que vienen en curso, además de los costos que generarían unas elecciones atípicas, costos que salen del bolsillo de todos los contribuyentes. Por más que el ordenamiento jurídico colombiano le dé esa posibilidad al concejal Iván Darío y utilizando los recursos que le ofrece la ley adelante este tipo de acciones, lo mejor es que Ospina Rosas termine su periodo de cuatro años para el que fue elegido, que ojalá le demuestre a los salamineños un ejercicio administrativo pulcro, con obras; y que si el concejal Posada Ballesteros o su esposa la exalcaldesa pretenden ser alcaldes, comiencen por mostrarle a la comunidad por los cauces democráticos e institucionales por qué pueden llegar a la primera oficina del palacio de la esquina del Parque de Bolívar y no queriendo lograr en un juzgado lo que no lograron en las urnas. Además, encontrarían simpatizantes en algunos personajes que apoyaron la candidatura del hoy alcalde a ojo cerrado, liberales tradicionales de trapo rojo que anduvieron convenciendo incautos de las bondades del joven Ospina Rosas y que hoy, desilusionados o sin contraticos ni participación burocrática (sabrá el dios), ejercen la más férrea oposición a esta administración y no pierden oportunidad de manifestarlo con espectáculo y sorna por las redes sociales.

Construir Seguridad

Tenemos un alcalde al que le gusta mucho publicitar sus reuniones, sus gestiones y sus acciones por las redes sociales en múltiples perfiles, que empalagosos obedecen a un mismo fin. Esta semana una ciudadana denunció el hecho delictivo del que fue objeto su padre al ser drogado con escopolamina y hurtado de sus pertenencias; señaló la falta de seguridad ciudadana que está a cargo de la administración municipal y la poca empatía y agilidad de las autoridades para recibir la denuncia. Ospina Rosas, tan aficionado a la propaganda, la publicidad y el autobombo, respondió someramente a la denuncia como a quien no le gusta el asunto. Alcalde: con seguridad ciudadana también se construye confianza. Esperamos todos acciones contundentes.

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