La Editorial del Domingo – Notas Cortas

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Una esquina de Salamina, siempre será un buen lugar de parqueo. Foto Wilman Alberto Vásquez V.

Hoy ofrezco a los amables lectores unas cortas líneas cargadas de información y opinión sobre algunos temas que seguramente con el paso del tiempo trataremos con mayor profundidad, sin que ahora el rigor y la verdad se vean afectados de manera alguna.

Por: Vladimir Ilich Ulianov

Los acontecimientos abruman. Suceden muchas cosas en Salamina y es difícil hacerles seguimiento a todos los temas para tratarlos a profundidad en estas consuetudinarias editoriales dominicales. Amigos, conocidos, contertulios y familiares, en fin, la gran mayoría de salamineños están bien enterados de los acontecimientos; las tertulias hierven en los cafés del parque, la galería y los escaños de la plaza; así se mide el aceite de la opinión pública, ese lugar intermedio entre el conocimiento y la ignorancia como la definió Platón; aun así es una buena manera de comprender el trasegar de la vida municipal y la forma precisa de prestar atención a buena parte de los acontecimientos locales, regionales y nacionales.

Hoy ofrezco a los amables lectores unas cortas líneas cargadas de información y opinión sobre algunos temas que seguramente con el paso del tiempo trataremos con mayor profundidad, sin que ahora el rigor y la verdad se vean afectados de manera alguna:

1. – La vida en Salamina se está volviendo realmente costosa; servicios públicos por las nubes: con Empocaldas sigue la pelea, esta empresa insiste en un cobro coactivo disimulado ejerciendo infame presión sobre los usuarios, hay que seguir apoyando la lucha del Comité Prodefensa de los servicios públicos; algunos usuarios con miedo o apatía se han acercado a cancelar unas sumas que aún son cuestión jurídica. Después nos quejamos de desunión, abuso y corrupción.

2. – Ni qué decir de los cánones de arrendamiento; alguien me contaba esta semana que alguna casa o apartamento en Manizales en estrato 3 o 4 con facilidades de transporte, comercio y vecindad tenía precios muy similares a los de Salamina. «¿Será que soy muy pobre? O todos en Salamina son muy pudientes, o están muy bien empleados»… me decía una buena amiga.

Este “boom” del turismo y hacer parte de la red de pueblos patrimonio está generando una burbuja económica que encarece el costo de vida aún para los que vivimos aquí. “Mi pueblo ya no es mi pueblo” dicen muchos.

3. – No me cansaré de reconocer la labor de la Casa de la Cultura y el interés de esta alcaldía en la salud cultural de Salamina, además de la labor que en este sentido adelanta la Escuela Taller; proyectos e iniciativas que en buena medida se han adelantado con esmero; sin embargo, hay ideas que parece que han resultado ser flor de un día. Recuerdo la gran campaña de expectativa que se generó el año anterior con “Don Fermín”, un espacio que exponía las tradiciones, historia e identidad que no tuvo más de tres o cuatro capítulos… quedaron en deuda.

Asi mismo, la Escuela Taller promocionó una revista virtual con unos interesantes textos históricos, culturales, informativos que no se volvieron a actualizar; entro a esta página y encuentro los mismos artículos de hace 3 meses; lo que estaba resultando en una gran forma de reconocer la historia local y ambientar el bicentenario de Salamina parece prescrito.

4. – Parece que no muchos se han percatado del cambio abrupto que ha tenido nuestro paisaje en el último tiempo por cuenta del cultivo de aguacate: montañas áridas, hebras de barro que surcan estas montañas donde antes el verde dominaba. Todos, autoridades y comunidad están silenciados y obnubilados con empleo, dinero y bonanza; desinfectando calles con ruidosas máquinas en tiempos de pandemia, es la forma como se lavan la cara quienes llegaron a colorear todo de verde aguacate. Las consecuencias en el territorio se verán a largo plazo. Aún estamos a tiempo de dar el debate.

5. – ¿A qué se deberá que no pocos de quienes acompañaron la candidatura de Ospina Rosas a la alcaldía, nutriendo reuniones con banderas rojas, cantos y gritos del más rancio trapo rojo estén hoy ejerciendo de fuertes críticos a la actual administración? Tienen todos en común cierto tufillo de ironía y resentimiento. ¿Están defraudados? ¿les incumplieron? ¿Juan Pablo no llenó sus expectativas?

6. – El Partido de la U. en Caldas queda acéfalo con la renuncia esta semana del exsenador Mauricio Lizcano. ¿Qué camino cogerán entonces los concejales de la U. en Salamina? ¿Se quedan en la U. o se irán para el rancho que arme Lizcano? Por otro lado, nada le debe haber gustado al Gobernador Luis Carlos Velásquez la tutela que interpuso una seguidora del grupo político del concejal Posada Ballesteros contra la decisión que dejó en firme la elección de Ospina Rosas, por cuanto quedó vinculado al proceso, situación aparentemente absurda que le puede generar dificultades.

Iván Darío tiene consagrado su derecho a la pataleta, pero se le está yendo la mano; le puede resultar políticamente más rentable ejercer una oposición con ideas y propuestas que le demuestren a la ciudadanía por qué él y su movimiento son opción de poder de cara al 2024 por encima de lo que ponga el liberalismo.

7. – Anduvo por estos lares un “fantasma” por lo visto muy cercano a la casa Rosas, y en su bitácora de viaje no desperdició oportunidad para enaltecer la figura del alcalde y su tío. Una cosa es creer en la inocencia de Luis Fernando (cosa de la que estoy convencido) en el difícil y absurdo caso del Teatro Cuesta de Riosucio, por el que hoy responde con su libertad, y otra, bien distinta es hacerlo figurar como un símbolo de la infamia equiparándolo con Mandela; ni tanto que queme el santo, ni tan poco que no lo alumbre: en mi pensamiento deseo firmemente que se pueda resolver pronto su situación, pero también pienso que la ha utilizado como trampolín político. Hoy Luis Fernando Rosas no es más que un funcionario público absurdamente expuesto por la delegación en la toma de decisiones, situación que está alejando a mucha gente honorable y preparada del servicio público. Pero de ahí a “figura nacional” y “símbolo de la infamia” hay mucho trecho.

8. – En su bitácora de viaje “el fantasma” pretende hacer ver que los representantes del Fajardismo en Caldas se abstuvieron de presentar candidato a la gobernación por la situación jurídica que en ese momento se le vino encima a Luis Fernando Rosas. Pongamos las cosas en las dimensiones correctas: Los representantes del Fajardismo en Caldas, Mendieta, García y Vallejo, no buscaron a Rosas, fue él quien les solicitó una reunión que finalmente tuvo lugar una tarde de domingo un año antes de las elecciones en la Pastelería La Suiza en el sector de El Cable de Manizales, en la que no se tomó ninguna decisión y eran más las dudas que las certezas por parte de “los mosqueteros” de Fajardo. Esta fue la historia real.

9. – Lo que “el fantasma” de la casa Rosas no contó es que a la par de su tío Luis Fernando, Juan Pablo estuvo buscando a “los mosqueteros” de Fajardo para que le dieran el aval del Partido Verde a la alcaldía de Salamina; la condición «sine qua non» de ellos era que no aceptaban un co-aval con el Partido Liberal, no podía ser que en la misma tarima resultaran las figuras nuevas y alternativas del Verde y el Fajardismo, junto a los barones rojos tradicionales y cuestionados en Salamina y en Caldas y que mientras en Manizales tenían la más férrea contradicción estuvieran juntos en otros municipios. Así fue que Juan Pablo no quiso ni pudo desligarse del apoyo político del Partido Liberal, ni convencer a la línea Fajardista del Verde en Caldas de acompañar su aspiración a la alcaldía. Ospina Rosas encontró más allanado el camino con la maquinaria liberal y su músculo económico que con las ideas, el buen nombre y el voto de opinión.

10. – Hay una denuncia pública contra el concejal Franklin Henao por conducir en estado de alicoramiento, en horas de toque de queda, provocando daños a unas motocicletas que se encontraban parqueadas. Hasta el momento de escribir estas líneas no hay respuesta pública del concejal en mención. Mientras se aclaran los hechos, no está de más pensar: parece que en Salamina nos gusta elegir personajes sin cuestionar su preparación, sus excesos y desafueros. ¿A qué clase de sociedad representa el Concejo Municipal? Y no es de ahora, sino desde hace muchos años.

11. – Todos debemos estar atentos a cómo se adelantará el debate en el Congreso de la reforma tributaria que con pomposo nombre presentó el Gobierno Duque. Una puñalada a la clase media en tiempos de crisis. Atentos a cómo votarán los congresistas de la región porque no está lejano el día en el que vendrán a buscar votos para reelegirse el próximo año y tendrán que dar explicaciones. Esta reforma no es para “pagar la paz de Santos” como algunos pretender hacer ver, tampoco para llenar las arcas vacías por la pandemia, menos para solventar a los más pobres; es una forma descarada de seguir manteniendo un estado corrupto, una clase privilegiada, unos congresistas que no fueron capaces de quitarse un solo privilegio: se seguirán aumentando el salario por decreto, seguirán legislando desde la casa sin quitarse los gastos de representación y este gobierno seguirá creando burocracia, la “mermelada” que tanto criticó del gobierno anterior.

12. Después de 15 meses la Curia Romana escogió obispo para la Arquidiócesis de Manizales, Monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, hoy obispo de Facatativá. Ejerció su ejercicio pastoral como párroco de Salamina a finales de los años 90 y principios del 2000; un sacerdote de las más altas cualidades intelectuales y personales. Con un profundo sentido teológico y filosófico del ser cristiano. Un perfil muy adecuado para cuestionar a tantos católicos “light” y a conveniencia de la sociedad de hoy.

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