El conflicto en Salud y el problema del desborde del cauce

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La importancia política de un conflicto laboral. Sindicatos desbordados. Empatía con los protestantes.

La línea interna de ATE del Garrahan apoya la lucha, mientras se estudia volver a las rutas.

Telam Argentina

El singular conflicto en los hospitales neuquinos se ha ubicado en el centro de la escena social y política de la provincia, y todavía no se sabe dónde terminará o en qué derivará. Lo cierto es que nunca antes un conflicto laboral había generado esta reacción empática, y por fuera de los sindicatos; también, nunca antes se había registrado un conflicto en Salud justo cuando Salud es más requerida, en medio de una pandemia, con la población en riesgo y todavía sin vacunas suficientes.

El conflicto fue en principio ninguneado desde el gobierno y desde los sindicatos. Todavía lo es, en buena medida. Sin embargo, es muy serio, más allá de considerar si lo que se reclama está bien, más o menos bien, o nada bien. Es serio precisamente porque ha desbordado los cauces que el pacto de convivencia social había establecido: la administración del Estado, la representación de los sindicatos, una negociación permanente entre estos dos polos de esa especie de parodia patronal-trabajadores que se imagina como suficiente para mantener las situaciones de conflicto bajo un razonable control.

“Hay que esperar a que baje la espuma”, dijo el secretario general de ATE, Carlos Quintriqueo, al referirse a la capitalización del descontento que han hecho los sectores que disienten con él desde el mismo gremio. Se refería a que habría una pérdida de masa de apoyo a la protesta cuando se comenzara a cobrar los salarios con el aumento otorgado. La misma frase, palabra por palabra, se repite desde los ámbitos gubernamentales. La coincidencia no es antojadiza, sino una consecuencia del acuerdo que se había firmado: el gobierno rubricó el acta con Quintriqueo requiriendo que esa firma garantizara la paz en los hospitales; y el tiempo desmintió esa paz en pocos días. Ahora, se espera que “baje la espuma”, sin tener una garantía concreta que tal cosa sucederá; y el conflicto se sigue agitando desde el gremialismo disidente con el establishment actual, y también desde los sectores políticos que compiten con la actual conducción del MPN, representada por quien es, al mismo tiempo, el gobernador de la provincia, Omar Gutiérrez.

Hay empatía, además, con los protestantes. Las cámaras de comercio reclamaron diálogo para que cese la expresión más virulenta del conflicto, que es el bloqueo de rutas; los intendentes hicieron malabares para sintonizar con los pedidos del gobierno provincial y colaborar con el rechazo a los métodos de la protesta… no porque piensen distinto, sino porque son conscientes del mar de fondo que se agita en sus propias comunidades, en un momento de especial sensibilidad hacia la salud pública.

Hay, por lo tanto, una situación de especial encerrona para el gobierno. Difícil de resolver. Pero no es de ahora: viene arrastrada por los años, desde la década del 90 del siglo pasado. Parche sobre parche, lo que ha entrado finalmente en conflicto es la estructura misma del sistema de Salud de la provincia, ese modelo que subyugó y convenció, y que fue la principal herramienta propagandística para la larga continuidad del MPN en el gobierno. Ahora, justo en medio de la pandemia, explota nuevamente mostrando sus contradicciones, pero, además, por primera vez, escapando al mecanismo que lo había sostenido dentro de cauces razonables, manejables para los gobiernos de turno: el mecanismo de negociación con los sindicatos del Estado.

El desafío político es, pues, importante. El gobierno ha dicho que no cederá, que solo negociará con quienes representen “legalmente” a los trabajadores de los hospitales; y que eso, precisamente, es lo que ha hecho. Pero este enfoque de la situación solo será eficiente si se confirma que “baja la espuma”, es decir, que el conflicto se reduce y se desvanece en el aire de los imposibles. El mismo desafío tiene la conducción actual de ATE, y de UPCN en menor medida: si la situación encuentra una salida, una solución, se verán robustecidas; pero si para resolver hay que conceder más de lo que se esperaba, estarán ante la evidencia de que se les ha escapado el control de sus representados, efectivos o potenciales. No hay nada peor para un gremio que el vaciamiento de su representatividad.

Los días que vienen, serán determinantes para el conflicto. Pase lo que pase, en el horizonte mediato se avizora una nueva reconsideración acerca del recurso humano en los servicios del Estado. Es un tema que ha contribuido a instalar la pandemia de coronavirus. El salario de los maestros, el salario de los médicos, el salario de los enfermeros, se discute a la luz de las situaciones apremiantes de una sociedad que ha visto deteriorarse los servicios básicos que necesita.

El conflicto de salud comienza a nacionalizarse

Hechos y Noticias

Corren las horas, y a cada momento surgen nuevas facetas de un reclamo que comenzó por un descontento salarial, y ahora se convirtió en un hecho político «in crescendo», que no se sabe cómo va a terminar.

Hoy se conoció el respaldo de la junta interna de ATE del hospital Garrahan, que además repudia el acuerdo de Quintriqueo con el gobierno provincial. Para lunes y martes se espera un paro nacional, coincidente con el «Día de la Sanidad».

Tras una contundente muestra de fuerza en las rutas de los autoconvocados ,que sin respaldo de la logística de los gremios, generaron terrible caos vehicular en la provincia, y luego voluntariamente se retiraron para que todos circulen libremente, hoy la historia se teje y desteje constantemente.

Las redes sociales suelen ser fatales. Ya comenzaron a circular fotografías que reconocen, al menos, a una puntera del MPN y la ubican impidiendo el paso de las ambulancias en Arroyito. Es que la señora, que tal vez estaba viajando para disfrutar del fin de semana extra largo, tiene una fotografía sonriente con el gobernador y su esposa, y otra en un acto del partido provincial, publicado en su Face. Suficiente para que se especule que los contrapiquetes de Arroyito y Junín fueron «mandados a hacer» a los punteros políticos para embarrar la cancha.

También piensan que el Ejecutivo metió «la cuchara» tras las declaraciones en contra del corte de ruta de los intendentes del sur, cuando las Cámaras empresariales de esas mismas localidades turísticas perjudicadas le pedían al gobernador que sea proactivo , evite llegar a este tipo de reclamos, y convoque al diálogo.

Paralelamete, el líder de los petroleros Guillermo Pereyra, denunció a los autoconvocados por no dejar avanzar a la ambulancia que derivaba desde Plaza Huincul a un trabajador de ese sector, obviando que tal impedimento no surgió de los trabajadores en lucha. Casi como respuesta , el médico que viajaba en esa ambulancia radica una denuncia contra los «turistas» que pusieron en peligro la vida del paciente post covid, con problemas respiratorios, y pone como testigo de la situación al efectivo de Gendarmería que se encontraba al frente del operativo en ese lugar.

Mientras tanto, noticias que llegan desde el interior de la provincia, indican que entre esta tarde y el lunes, las asambleas hospitalarias decidirán cómo sigue la lucha. Existe – dicen- un altísimo consenso para volver a las rutas y endurecer la protesta en medio de la segunda ola de Coronavirus, dejando tambaleante a un sistema público de salud que ya no resiste más bajas de personal.

Al tiempo que deciden como seguir, se convocan para participar de cuanta actividad comunitaria haya este fin de semana. Por ejemplo, en Plottier mañana a las 20, habrá una caravana en apoyo a la lucha de salud pública. Partirán desde la plaza San Martín. En Neuquén estará el festival que realiza el Hospital Heller en la cancha de Boca . Favea, convoca a toda la comunidad de la provincia a marchar » en auto en paz y con respeto el sábado 3 de abril de 20 a 21, sin banderías políticas ni gremiales, solicitando al gobernador, y a las ministras Peve y Merlo a atender y entender a los trabajadores de la salud pública». El domingo participarán de los actos por un nuevo aniversario del asesinato del maestro Carlos Fuentealba, probablemente buscando sumar apoyo de un gremio al que le fue mucho mejor en la negociación con el gobierno, luego de varios días de paro.

Los autoconvocados, además de haber podido comprobar que pueden concretar medidas de fuerza, están enfurecidos por la jugada del gobierno de publicar los «nuevos salarios » a los que denunciaron como falsos, y la frustrante «conversación» con la ministra Vanina Merlo en el acto de Malvinas.

Si el Ejecutivo pensó que publicando los sueldos desarticulaba una demanda, los trabajadores de la salud lo tomaron como una chicana, y lo convirtieron en el motor de arranque para continuar la pelea.

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