Editorial del Domingo – Declaración de Principios

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Imágenes del paisaje - Casa de una finca cafetera en la Cuna del Paisaje Cultural Cafetero

Ha sido este espacio de opinión un mecanismo de participación ciudadana con el que he intentado interactuar con amigos, conocidos y desconocidos, encontrándome con la grata sorpresa de que las nuevas generaciones de salamineños han recibido mis textos con interés y que las generaciones mayores “a blanco y negro”

Por: Vladimir Ilich Ulianov

En estas comunidades lejanas de los grandes centros de poder, donde muchas veces el estado llega en forma de dádiva y las responsabilidades de éste con la sociedad son vistas como favores de políticos de turno y pocas voces hay que en público hagan que la ciudadanía diferencie entre clientelismo y participación política, entre desarrollo y corrupción, entre obras, obligaciones y demagogia, es necesario que alguien ejerza la función crítica, que cuestione ese unanimismo en la evaluación de la administración pública, cierta condescendencia ante los poderosos, la genuflexión de algunos, la comodidad de otros que van con la corriente, las conciencias vendidas, prestadas o alquiladas. Preguntas generalmente con respuestas es lo que he intentado ofrecer a los salamineños en este año: información y opinión para profundizar en una cultura democrática que vaya más allá de depositar un voto el domingo de elecciones.

El año pasado, cuando en medio de una estricta cuarentena buscaba cosas qué hacer en casa y consumía información a través de radio, prensa, televisión y redes sociales, pensé que en Salamina adolecemos de medios de información imparciales y objetivos que cuenten y formen opinión de lo que ocurre localmente. Descubrí que solo hay una verdad, que es oficial y que controla la administración municipal, de resto pobre información, sesgadas y mediocres opiniones que en redes sociales y vulgares anónimos en papel debajo de la puertas dan cuenta de enorme pobreza intelectual, de incultura y ordinariez. Por esta y otra razones surgió la idea de crear un perfil en esta red social que respondiera a mejores estándares de calidad informativa sin descuidar las correctas formas literarias que dan ropaje a la opinión; y que ésta aunque fuerte, directa e incisiva no resultara grosera ni violenta y que mucho menos atentara contra la honorabilidad y el respeto de quienes fueran objeto de cuestionamiento y análisis.

Así es pues que “la opinión bajo los estándares del respeto y la honorabilidad aportan a la construcción de democracia”; con esta frase abrí el perfil de Facebook que ustedes vienen leyendo hasta hoy, en un intento de darle altura al debate público y ejercer una función crítica indispensable en el escenario de la vida municipal.

Ha sido este espacio de opinión un mecanismo de participación ciudadana con el que he intentado interactuar con amigos, conocidos y desconocidos, encontrándome con la grata sorpresa de que las nuevas generaciones de salamineños han recibido mis textos con interés y que las generaciones mayores “a blanco y negro” (como las llamo yo) han interpretado en estas líneas un instrumento de profundización en la cultura política local, tan venida a menos por culpa de mediocres y oportunistas líderes que viven en función de cada domingo de elecciones.

Han sido alrededor de 27 hebdomadarias editoriales y otros tantos apuntes y frases cortas con los que desde el 20 de mayo de 2020 hasta hoy he venido internándome en sus teléfonos y computadores, brindando información y opinión que en términos generales ha sido bien recibida y sin duda ha aportado para forjar una lectura crítica de los acontecimientos de nuestro pueblo.

Independientemente de que mis lectores y amigos estén o no de acuerdo con las opiniones de mis editoriales, es un honor saber que utilizan unos minutos de cada domingo a leerla; sus comentarios y aportes son para mí un mecanismo de retroalimentación importante que dibujan la realidad de nuestro pueblo. Como dijera el gran escritor mexicano, ya fallecido, Carlos Fuentes: “es preferible equivocarse en público opinando sobre aquello que es de interés público, que acertar en privado”.

A través de este seudónimo libero mi opinión y me resguardo de quienes solo por conocer la persona atropellarían la dignidad y la honra, cosa tan común en Salamina. Tal vez si conocieran la identidad de quien esto escribe perderían interés y se harían a prejuicios absurdos buscando deslegitimar los conceptos aquí expuestos. Asimismo, como hasta hoy, nunca encontrarán en estas letras el insulto ni la calumnia, no será jamás mi objetivo hurgar en la vida privada de quienes son los protagonistas de los sucesos y los acontecimientos en Salamina. Siempre habrá lugar para el comentario crítico e incisivo, quizás mordaz, quizás sarcástico, a veces pareceré de un lado, a veces del otro, lo cierto es que he creado este perfil para incomodar al poder y cuestionar sus actuaciones cuando sea necesario, pues considero que no es sano el unanimismo en una sociedad. Seguiré criticando las actuaciones del gobierno local, de personajes e instituciones cuando haya que hacerlo y reconoceré lo que se haga bien. En resumen, una función crítica con opiniones y análisis democráticos.

Seguiré atento a cómo avanza el proyecto de rehabilitación del teatro y cómo se invirtió el dinero en aquella fallida y mediocre restauración que resultó ser solo maquillaje en alguna pasada alcaldía; seguiré opinando sobre las actuaciones del alcalde y su administración, mostrándole a los salamineños la diferencia entre las promesas y las realidades, las obras y la propaganda de esta alcaldía; la función de un Concejo Municipal que al fin se decidió a hacer públicas sus sesiones; la problemática del voraz cultivo de aguacate que amenaza el territorio y las fuentes hídricas; el futuro del embeleco de la pequeña hidroeléctrica sobre los ríos Pozo y Chamberí, la contratación en la alcaldía y su rendición de cuentas; sobre San Félix, la calidad de vida de sus habitantes y la inversión en obras; seguiré abordando temas culturales, políticos y sociales, regionales y nacionales. Seguiré pues en este oficio de cuestionar y criticar que para algunos puede resultar odioso.

Finalmente, invito a quienes han ejercido el oficio periodístico a recuperar los espacios perdidos de información y opinión; que la empresa privada local se anime a patrocinar iniciativas de comunicación social que son vitales para la salud democrática de nuestro municipio y que se perdieron al vaivén de la politiquería y la inmediatez de las redes sociales. Invito a recuperar ventanas locales de opinión e información en la prensa escrita que representen, eso sí, todo el espectro ideológico, político, social y cultural de Salamina, con objetividad y transparencia.

Por lo pronto, que siga siendo este, un punto de encuentro.

 

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