| |

El martirio de Grozni, la ciudad que Vladimir Putin pulverizó

Hechos y Noticias

La devastación de la capital chechena lo catapultó a la cima del poder. Y es un grave antecedente para Ucrania. La mayoría de los analistas reiteran que la de Ucrania es “la guerra de un solo hombre”, naturalmente Vladimir Putin, 69 años.

Por:Julio Algañaraz – Clarin

Como los acontecimientos señalan que las graves consecuencias del conflicto se prolongarán durante años en el mundo y están abriendo una nueva época, conviene acudir a la historia más o menos reciente para trazar un perfil del personaje.

Esto es para descubrir que el presidente de Rusia tiene una experiencia que se remonta a fines del siglo pasado, cuando con mano de hierro y una gran astucia, se convirtió en el personaje más popular de su país tomando en sus manos la guerra espantosa contra la rebelión separatista de Chechenia, que causó tantos muertos que nunca se conocieron cifras oficiales realistas.

Hechos y Noticias

Grozny, ciudad devastada

Aquel conflicto contiene un acontecimiento: la devastación de la capital Grozni, consumada en dos tiempos y tan terrible que las Naciones Unidas la calificó en 2003 como “la ciudad más destruida del mundo”.

El escenario actual de las ciudades ucranianas asediadas por las fuerzas armadas de Rusia, tiene su tragedia central en el progresivo estrangulamiento de Kiev, la capital de tres millones de habitantes. Tomarla es decisivo para Rusia, porque implica la victoria decisiva del conflicto, aunque se prolonguen los choques bélicos.

Nadie sabe cómo se logrará impedir que la voluntad de Vladimir Putin de ir adelante con la guerra se realice. La columna de 64 kilómetros fotografiada hace una semana por los satélites está destinada a desplegar sus tanques, artillería, lanza misiles e infantería en una maniobra conjunta con las fuerzas ya en campo.

El asedio ruso a Kyiv (Kiev)

Los bombardeos aéreos agregarán su cuota de horror. En el fondo no hay secretos en las operaciones inminentes y se espera que se logre algunas mediación que no está a la vista.

El primer ministro israelí Naftali Bennet y el presidente francés Emmanuel Macron, que dialogaron con Putin días atrás, comentaron que “es muy difícil que se detenga”.

​Putin, primer ministro

Vladimir era un joven coronel del FSB, el organismo de seguridad que heredó la estructura y el ánima del KGB, sigla de los servicios secretos soviéticos. En marzo de 1999 su protector, el presidente Boris Yeltsin, lo nombró director del FSB.

En agosto de ese año Putin fue promovido a primer ministro y de inmediato inició la represión del separatismo checheno en la llamada segunda guerra contra los díscolos islámicos de la república del Cáucaso septentrional.

La primera guerra se había desatado en 1994 y concluido en 1996 con la victoria de los chechenos. La capital Grozni fue atacada por las tropas rusas y quedó semidevastada. Lo peor estaba por venir.

Putin y los jefes militares coincidieron en dar más profesionalidad y también convicción al ejército de que la guerra era sin cuartel. Desde la Segunda Guerra Mundial los rusos son campeones en el uso de la artillería y en octubre de 1999 fue a cañonazos que se instalaron en unas colinas estratégicas en torno de Grozni.

Hechos y Noticias
En 1999, los rusos se instalaron en unas colinas estratégicas en torno de Grozni y la bombardearon. Foto: AFP

Miles de combatientes chechenos soportaron después con los habitantes (que trataban de escapar) los bombardeos aéreos que completaban la faena demoledora.

Putin visitó la ciudad mientras se preparaban los movimientos de infantería que siguieron a los cañonazos y bombardeos. Volvió a Moscú hacia fines de diciembre de 1999. El presidente Yeltsin renunció y Vladimir, considerado el hombre del destino por muchos rusos, asumió el cargo de presidente interino. Yeltsin lo propuso como su sucesor.

Entrenados para la guerra urbana, la infantería rusa fue divida en grupos poco numerosos pero muy bien armados hasta con misiles. Las armas desgastaron a los combatientes chechenos escondidos en sótanos y los vericuetos construidos para resistir. Causaron además grandes pérdidas entre los civiles.

Entrenados para la guerra urbana, la infantería rusa fue divida en grupos poco numerosos pero muy bien armados. Foto: AFP

La mayoría de la población había logrado huir, pero unos 40 mil refugiados en su mayoría de etnia rusa, muchos de ellos ancianos, pobres y enfermos, quedaron atrapados durante el asedio. Perecieron entre las bombas, el hambre y el frío.

El ejército ruso estimó que 15 mil civiles permanecían en la ciudad y preparó un corredor para ellos. En Ginebra, los exiliados chechenos dijeron que eran en realidad 50 mil.

Los combates en Grozni y sus alrededores se multiplicaron con una ferocidad que repercutió hasta en las Naciones Unidas. El 10 de enero de 2000 los chechenos lanzaron una gran contraofensiva, abriendo un corredor hacia la capital sitiada, emboscando además a los convoyes de suministros.

Hechos y Noticias
Los combates en Grozni y sus alrededores se multiplicaron con una ferocidad que repercutió hasta en las Naciones Unidas. Foto: AFP

La lucha se hizo encarnizada y el general ruso Kazantsev culpó de las fuertes pérdidas a los errores de “corazón blando”. En adelante, proclamó, solo los niños de hasta 10 años y los viejos de más de 80, más las niñas y las mujeres, serían considerados refugiados.

A mediados de enero miles de soldados rusos avanzaron en el centro de Grozni desde tres direcciones. La posesión de barrios y suburbios cambió varias veces de mano. Los chechenos atacaban por sorpresa a través de túneles de alcantarillado y en la retaguardia rusa.

Los rusos cortaron las vías de abastecimiento chechenas y la falta de suministros convencieron a sus jefes que la resistencia era inútil.

La última gran batalla, una carnicería

Cuatro mil rebeldes intentaron huir por el suroeste y fueron barridos por la artillería pesada rusa. Otros dos mil combatientes acompañados por habitantes de Grozni caminaron sobre un campo de minas. A los que pasaron los rusos les tendieron una emboscada. Varios jefes chechenos murieron entre las explosiones de las minas y los cañonazos de la artillería rusa. Fue la última gran batalla.

Hechos y Noticias
Rusia consideró refugiados solo a los niños de hasta 10 años y a los ancianos mayores de 80. Foto: AFP

También fueron bombardeadas varias poblaciones vecinas con artillería y aviones. Los jefes rebeldes que abandonaban Grozni decidieron replegarse a las montañas para armar una guerra de guerrillas.

Los militares rusos lanzaron las operaciones “de limpieza” en Grozni. El 6 de febrero izaron la bandera rusa en el centro de la capital chechena. El presidente Putin anunció que la ciudad había sido liberada y que las operaciones militares habían llegado a su fin.

Un páramo devastado

Un convoy de las Naciones Unidas que entró en la ciudad descubrió “un páramo devastado". Foto: archivo

Un convoy de las Naciones Unidas que entró en la ciudad descubrió “un páramo devastado e inseguro, todavía lleno de cuerpos”. Sin embargo, aparecieron 21 mil civiles que habían sobrevivido en Grozni. Los civiles muertos nunca fueron contados. En marzo de 2000 los rusos permitieron a grupos de refugiados volver a la ciudad.

El 20 de marzo Vladimir Putin pasó de interino a Presidente triunfante en las elecciones con el 52.94% de los votos. Reelegido en 2004. Después fue primer ministro, con su fiel amigo Dimitri Medvedev como nuevo presidente porque la Constitución rusa no permitía más de dos mandatos seguidos.

Putin volvió a ganar las elecciones presidenciales en marzo de 2012 y en 2019 fue reelegido con un abrumador apoyo del 76.69%.

En 2009, Putin anunció la victoria definitiva sobre los rebeldes chechenos, reducidos a la lucha de guerrillas y al terrorismo en los últimos años. Grozni ha sido reconstruida y, como una joya, vuelta a encastrar en la corona del imperio ruso.

Hechos y Noticias
Grozni, diez años después de la guerra. Foto: Shutterstock

Las otras incursiones de Putin

En 2008 le hizo una guerra a Georgia para agregar dos repúblicas rusófonas; en 2014 se anexó la península Crimea que Nikita Khruschev había “regalado” a Ucrania en tiempos de la Unión Soviética.

Ahora justifica como “operaciones militares especiales” (en Rusia está prohibido llamarla guerra), la nueva marcha hacia la recuperación al menos parcial de los espacios de la URSS perdidos el 1 de enero de 1992, cuando el imperio comunista se disolvió.

No basta ser el país más grande del mundo con más de 17 millones de kilómetros cuadrados de superficie. La operación en Ucrania fue pensada y ejecutada con una preparación de varios años para también reequilibrar la seguridad de Rusia frente a la OTAN, la alianza militar occidental.

Hechos y Noticias
Soldados ayudan a un civil a cruzar un puente destruido en Irpin, Ucrania. Foto: AFP

Los misiles ultrasónicos que poseen Rusia y Estados Unidos son tan rápidos que logran achicar a minutos las fronteras en los ataques nucleares.

Con esta concepción que renueva la histórica alarma rusa de ser asediada por sus enemigos, que le sirvió para expandirse como ninguna otra nación en la historia, Vladimir Putin va a seguir adelante.

Quiere convencer a sus adversarios que no retrocederá ante un desafío que lleve a una escalada hacia un choque nuclear. Desenfundó él mismo esta arma declarando la alerta nuclear para que sepan que está dispuesto a apretar el botón de la guerra atómica si llega el caso. La historia demuestra que es capaz de realizar sus promesas.

¡Compartir es cariñoso!

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.