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Elecciones Congreso: El extraño fraude a favor de Petro

Hechos y Noticias
Si los del Pacto Histórico y su fanaticada fuesen honestos, reconocerían que en las supuestas trampas de la Registraduría nada tuvieron que ver el presidente Duque ni el uribismo.

Por: Salud Hernández Mora

Solo les vale la democracia si ganan ellos. Les gusta aprovecharla para conquistar el poder y hacer luego trizas las instituciones. Gritan fraude a los cuatro vientos y claman que todas las elecciones fueron espurias en Colombia, salvo cuando Petro venció en la alcaldía con un porcentaje pírrico. Ahí sí no hubo fraude y sí mucha democracia.

Y si ahora no salieron a quemar la calle solo fue porque la revisión del caótico escrutinio quitó votos a sus rivales y se los pasó a ellos. En minutos apareció una enorme tula de sufragios que les dieron tres curules. Aunque las explicaciones del milagroso hallazgo fueron insuficientes, como los perdedores no son tirapiedras ni queman buses, enseguida cerraron el caso y el problema no pasó a mayores.

Si los del Pacto Histórico y su fanaticada fuesen honestos, reconocerían que en las supuestas trampas de la Registraduría nada tuvieron que ver el presidente Duque ni el uribismo. No pueden reclamar al Gobierno la designación del desastroso Alexánder Vega porque fueron los magistrados de las altas cortes los que lo nombraron en una elección con demasiados ribetes oscuros. Y en esas cortes respiran antiuribismo por todos los poros y adoración por Cepeda y similares, así que, si a su elegido se le ocurriera cometer irregularidades, nunca sería a favor del Centro Democrático ni nada parecido. Y no olvidemos que quien visitó las oficinas de la empresa española Indra fue Petro, quién sabe con qué fines, y no sus contendores.

En todo caso, al populista sucreño le convinieron las monumentales embarradas de la Registraduría. Alimentaron el desgastado y falaz cuento petrista de que la derecha pretende arrebatarle la victoria de 2022. Llevan años alegando que Iván Duque le robó las pasadas elecciones con la intervención del Ñeñe en La Guajira, y muchos de sus seguidores creen semejante estupidez a pesar del raquítico caudal electoral del departamento costeño.

Basta repasar los resultados del 2018 en La Guajira para descalificar la acusación y comprender que Petro y sus áulicos están dispuestos a repetir al infinito ese tipo de mentiras para victimizarse y socavar el Estado de derecho:

1. Primera vuelta. Gustavo Petro: 85.149 votos; Iván Duque: 76.137; Germán Vargas: 18.010; Sergio Fajardo: 10.243; Humberto de la Calle: 3.492.2.

En la segunda vuelta el Partido de la U, Cambio Radical, liberales y los temerosos de una izquierda radical se sumaron a Duque, que obtuvo 106.328 votos frente a los 103.271 de Petro. Es decir, Duque subió 30.191, una cantidad razonable por las alianzas que fraguó, mientras que Petro consiguió 18.122 más.

¿Es honesto y serio que con esas cifras insignificantes llevemos tres años escuchando al universo petrista denunciar que con la ayuda del Ñeñe a Gustavo Petro le robaron las presidenciales?

Perdió por 2 millones de votos, una distancia grande, suficiente para que hubiese admitido su derrota de manera gallarda, como un verdadero demócrata. Pero a él no le interesa el juego limpio, solo cruzar primero la meta al precio que sea, idéntico a Trump. Por eso vuelven a jugar con fuego alegando que en Colombia nunca hubo democracia y que no los dejarán gobernar, aunque ganaran.

Y aunque sería lógico que el registrador Alexánder Vega dimitiera por inepto y porque perdió la credibilidad, su continuidad no supone ninguna amenaza para Petro. Pero le servirá de coartada para denunciar, si pierde, que le derrotaron por un fraude electoral.

Por eso sería imprescindible que todos los candidatos sellaran un pacto para que, una vez revisen que quedaron corregidos los fallos de la Registraduría, se comprometan a aceptar los resultados, gane quien gane. Pero dudo de que a Petro le interese algún acuerdo de ese tipo porque él y sus extremistas tienen preparada la toma callejera violenta si llegaran a perder.

En estas elecciones, además, no podemos desdeñar el papel de pirómanos que desempeñan las redes sociales, mucho más fuertes y decisivas que en 2018, ni ignorar que Rusia juega fuerte para desestabilizar países de la región. Aunque el foco de Putin está en estos momentos puesto en Ucrania, sigue considerando a América Latina una ficha importante en su concepción soviética del mundo. Si bien el chileno Boric ha criticado la invasión, no ha hecho lo mismo Gustavo Petro, y para el exagente de la KGB lo ideal sería contar con un vecino de Venezuela que no fuese hostil al chavismo ni a la influencia rusa en la región. De alguna manera, por tanto, meterá la mano.

Al margen de Rusia, lo que tengo claro es que esta vez Petro no dejará que las urnas decidan quién es el próximo presidente. Solo si él gana, aceptará que en Colombia existe democracia. Si pierde frente a Fico, al que ya están tildando de paraco, de asesino y otras calumnias igual de graves, habrá que prepararse para algo peor que el paro que vivimos. La extrema izquierda no aceptará nada que no sea su triunfo.

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